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Veuve Clicquot: La Gran Dama de Champagne

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“Solo bebo champagne en dos ocasiones, cuando estoy enamorada y cuando no lo estoy”. Esta frase probablemente no hubiera salido nunca de los labios refinados e influyentes de Coco Chanel si, dos siglos antes, otra mujer no hubiera hecho de un vino turbio y pesado el espumoso más deseado en el mundo. Nos referimos a Nicole Barbe Ponsardin, más conocida como la Viuda de Clicquot, o la Grande Dame de Champagne.

 

Los Comienzos de Clicquot

En 1772 Philippe Clicquot funda una casa de vinos en Reims, en la comarca de Champagne (Francia), con el objetivo claro de dar a conocer el champagne a todo el mundo. La primera producción es de 5000 botellas, 60 de las cuales salen a Venecia, convirtiéndose Italia en el primer país importador de la marca Clicquot (España realiza el primer pedido de Clicquot en 1786, las cartas de venta reflejan el envío de 50 botellas de blanco y 10 de rosado a Mallorca para los hermanos Canal). En 1799 Françoise Clicquot hijo de Philippe se casa con Nicole-Barbe, hija del famoso y multimillonario barón Ponsardin . En 1805 fallece Françoise, dejando viuda y con una hija (Clementine) a una joven Nicole. Philippe Clicquot, que había dejado las riendas del negocio cuatro años antes a su hijo, derrotado por las circunstancias no se ve con fuerzas suficientes para seguir con el negocio bodeguero, anunciando así su cierre. Es en este momento cuando Nicole Ponsardin, enfrentándose a toda su familia, amistades y prejuicios machistas, coge las riendas del negocio familiar, convirtiéndose en la primera mujer bodeguera y empresaria conocida de los tiempos modernos. Nace La Grande Dame de Champagne, nace Veuve Clicquot (La viuda de Clicquot).

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La Grande Dame

Con 27 años, viuda, madre de una hija y 147 cm de estatura Nicole-Barbe asume, en plenas guerras napoleónicas, la dirección de la casa champanera Clicquot. Y lo hace con tal determinación que -a pesar de la oposición que se encuentra por ser mujer en mundo de hombres- lanza al mercado 110 000 botellas, 25000 al entonces goloso mercado ruso. Al poco tiempo comienza una expansión imparable con la compra de terrenos de cultivo que, todavía hoy en día, están clasificados de excelentes. En 1810 Madame Clicquot despide al principal socio de su antiguo marido y contrata a Antoine Müller, uno de los mejores jefes de bodega de la época. Ese mismo año innova al lanzar el primer champagne de añada que se conoce, con su consiguiente etiquetado. Hay una máxima que la Sra. Clicquot impone en su producción y es el de la calidad, de ahí el famoso lema de la marca: “solo una calidad, la primerísima”. En 1811 sale una añada mítica en toda la región de champagne coincidiendo con el paso de un cometa, así el “vino del cometa” de Madame Clicquot se convierte en el más deseado en toda Europa. 1814, tiempos difíciles para el continente europeo, especialmente para Francia que se ve sometido a un fuerte bloqueo continental, y para Napoleón que ve como su imperio se desmorona, pero no para Madame Clicquot que consigue burlar el bloqueo y mandar 10550 botellas a San Petersburgo a través de su agente Louis Bohne . Su champagne triunfa en Rusia y los ilustres rusos lo celebran con su champagne, la casa Clicquot salva los muebles. Pero si hay algo que revoluciona el mundo de champagne, y demuestra el carácter innovador de la Sra. Clicquot, es la invención de la mesa de removido con la que se permite clarificar el vino, procedimiento que se sigue ejecutando hoy día. Hasta entonces el champagne era turbio y lleno de impurezas, imagínense decantar una botella de champagne, perdería el alma al perder las burbujas. A partir de este momento el crecimiento de la empresa es espectacular, y a Madame Clicquot se le comienza a conocer en vida como la Gran Dama del Champagne. Doscientos años después Veuve Clicquot pertenece a LVMH , una de las multinacionales más importantes del mundo. Amparado en los principios de calidad e innovación que marcó en su época Nicole Barbe Clicquot Ponsardin, Veuve Clicquot sigue aportando ese carácter de distinción y lujo.

La Grande Dame

Los tres símbolos de identidad

Son tres los símbolos que distinguen y diferencian en una mesa a la botella de Veuve de Clicquot. El Color amarillo, el ancla y el cometa.

En 1798, el creador de la bodega Philippe Clicquot utiliza el ancla como único signo distintivo de la marca, símbolo cristiano que significa esperanza (en aquel entonces no existía el etiquetado). El ancla fue respetada por Madame Clicquot, y sigue hasta nuestros días

La famosa, mítica y casi mística añada de 1811 en la región de champagne fue atribuida al paso de un cometa ese mismo año, así lo creyeron en la época. Este símbolo no es solo ideograma desde entonces en Veuve Clicquot, también lo adoptan otras grandes marcas.

En la segunda mitad del siglo XIX Veuve Clicquot comienza a etiquetar las botellas. En el año 1876 etiqueta de amarillo las botellas de vino seco que van a ir al mercado británico, a partir de este momento el amarillo se identifica a máxima calidad en el mundo anglosajón. De esta forma agentes comerciales de todo el mundo comienzan a exigir la botella de color amarillo, los consumidores lo asocian a producto premium; con el paso del tiempo el color se va oscureciendo y es el color con el que hoy día se diferencia y reconoce la marca.

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La anécdota

Hace cuatro años, en julio de 2010, se rescataron de una goleta hundida en aguas de Finlandia 145 botellas de champagne, 47 de ellas de Veuve Clicquot. Las botellas, que estuvieron desde 1840 en el fondo del mar, presentaban una conservación sorprendente. Tras este hallazgo, que demuestra la calidad exigida en la elaboración de Veuve Clicquot desde sus orígenes, el equipo de I+D de la marca ha sumergido -el 6 de julio de 2014- 100 botellas en el Mar Báltico para estudiar su evolución durante 50 años. Seguro que Madame Clicquot aprobaría hoy este experimento de bodega submarina, siempre y cuando se dirigiera bajo el precepto de “solo una calidad, la primerísima”.

Bueno, aquí lo dejamos por hoy. Por cierto, Madame Clicquot (que a mí me recuerda un poco a Ángela Channing en Falcon Crest) vivió plenamente hasta los 88 años de edad, con el único infortunio de un yerno demasiado derrochador, paradójico…pero eso es otra historia.

Saludos mil, Zacalín

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