Cesta de Navidad Gourmet

Cestas de Navidad, una tradición de la época romana

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Dicen que es una de las más bonitas tradiciones de la Navidad que ha conseguido perdurar en el tiempo con el paso de los años. Las hay modernas, clásicas, atrevidas, divertidas y hasta gourmet. Consiguen causar una inmensa alegría en quién las recibe… y una satisfacción indescriptible en quien las regala. Se acerca Diciembre y con él llegan… las cestas navideñas .

Cesta de Navidad Gourmet

Cesta de Navidad Gourmet

Empresas, familias y particulares se encuentran ya en estos días decidiendo cuál y cómo será la cesta o lote que regalarán a empleados, amigos y clientes durante las próximas fiestas. Ese artículo ha evolucionado tanto, que hoy en día se ajusta a todo tipo de presupuestos y a cualquier gusto y preferencia. Y aunque no lo crea… no ha sido una invención de los últimos años. Se trata de una costumbre navideña que se instauró a mediados del siglo XX pero que está inspirada en una tradición de la época romana.

Desde Rómulo a nuestros días

Para hablar del origen de las cestas de Navida d tenemos que trasladarnos a la antigua Roma. Ya en aquella época tenía lugar la ‘sportula’, que consistía en el reparto de comida en un cesto. Se solía incluir higos secos, ramitas de olivo, hojas de laurel y un mensaje con los mejores deseos grabados en pequeñas lamparitas. El origen de la sportula lo encontramos en una pequeña cesta de mimbre o esparto, de dónde procede su nombre, usada para transportar los alimentos a la mesa. Poco a poco, el término sportula se destinó a cualquier regalo, donación o recompensa.

Representación de Romulo y Remo

Representación de Rómulo y Remo

Era el patrón el encargado de este reparto que realizaba entre los clientes. En aquel entonces, era la persona de menor rango socioeconómico que se ponía bajo el patrocinio o protección (patrocinium) de un patrón (patronus), quien contaba con un status socioeconómico superior. A pesar de esta diferencia, ambos eran hombres libres y no inevitablemente se correspondía su diverso rango con las distinciones socio-familiares entre plebeyos y patricios.

A lo largo del mes de diciembre tenía lugar una espórtula muy notoria, coincidiendo con la Saturnalia, una de las festividades más importantes del calendario romano en honor a Saturno. Se celebraba el 17 de diciembre, con sacrificios y un banquete público a la luz de velas y antorchas. Era un disfrutar absoluto del pueblo, por lo que, de forma no oficial, la conmemoración se alargaba durante siete días. Tanto fue así, que las autoridades cedieron en favor del acto festivo y a finales del siglo I d.C, las vacaciones se extendieron definitivamente a cinco días. También era típico de los romanos que, durante estas fiestas, se regalaran entre amigos y familiares obsequios tales como regalos, velas o figurillas de barro. Era entonces cuando se intercambiaban la sportula Saturnalia, como comentábamos anteriormente. Se trataba de una cesta con olivo, laurel, higos secos y otros alimentos variados. En el caso de los esclavos, recibían raciones extras, tiempo libre y otras dotes.

Pero para contextualizar adecuadamente esta analogía de patronaje, tenemos que hablar de Rómulo, con quién se cree que se tuvo lugar por vez primera. Pero antes, y como cultura general, vamos a recordar quién fue Rómulo.

Según la tradición romana, Rómulo (771-717 a.C) fue el hermano gemelo de Remo (771-753 a.C) y juntos, los encargados de fundar la ciudad de Roma. Sin embargo, se cree que finalmente fue tan sólo Rómulo quién la constituyera, siendo bautizado así como su primer rey. A pesar de esto, la actual historiografía lo considera incierto, fijando el origen de la ciudad a finales del siglo VII a.C.

Volviendo a la historia que nos ocupa, se atribuye a Rómulo el origen del primer uso de las tradicionales cestas de Navidad. Se perseguía una finalidad clara: estrechar lazos entre ambas partes de la sociedad romana. Por un lado se pretendía que ‘los clientes’ pudieran vivir sin envidias y, por otro lado que, los patronos lo hicieran sin faltas de respeto ‘obsequium’. En definitiva, cuantos más clientes tuviera un romano, a más notoriedad ‘dignitas’ podía acceder, siendo su objetivo lograr ser un individuo importante.

Y llegó el aguinaldo
aguinaldo

No fue hasta un poco más tarde cuando este reparto fuera sustituido por una pequeña cantidad de dinero. De ahí que se crea que existe un vínculo entre la cesta y el popular aguinaldo. Éste se conocía en la época romana como ‘stranae’, que no era otra cosa que un pago especial al trabajador, bien en dinero, bien en especies. A esta entrega monetaria también se denominaba cien cuadrantes. El ‘quadrans’ o cuadrante, era la moneda más pequeña usada en la antigua roma en torno al año 280 a.C. Estaba elaborada a base de bronce y mostraba la cara de Hércules.

Otra leyenda del origen del aguinaldo afirma que esta tradición surgió también con Rómulo, quien el primer día del año recibió de sus ayudantes unas ramas cortadas de un árbol frutal del bosque de la diosa Strenia. Con el tiempo, se convirtió en una costumbre que comenzó a celebrarse el primer día de cada año y se llamó Strena.

Más de 1500 años después de la caída del Imperio romano, los españoles volvemos la mirada hacia atrás y retomamos aquella tradición, comenzando así a regalarse las tan arraigadas, a día de hoy, cestas de Navidad.

Hablamos de finales del siglo XIX, cuando comenzara a regalarse una de estas cestas en algunos departamentos de organismos públicos. A mediados del siglo XX la tradición se trasladó también al sector privado. Era una estampa cotidiana en el último mes del año ver a empresarios repartir entre sus empleados cestas repletas de productos navideños. En muchas ocasiones, se aprovechaba el momento para hacerles también entrega, de forma simultánea, de la tan ansiada paga extra de Navidad. Otras compañías optaban, igualmente, por regalar un surtido variado de productos a sus clientes más distinguidos. Tanto fue así, que no se tardó mucho en que las cestas de Navidad pasaran a formar parte de la cultura de muchos otros países. Primero, en Europa, y más tarde, en Estados Unidos.

El jamón, el rey de la cesta

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Cesta de Navidad

Grandes, pequeñas, de mimbre, de diseño… Muchas son las formas y estilos que las cestas navideñas han ido adoptando con el paso de los años. Tradicionalmente y hasta hoy, una cesta que se precie suele incluir dulces navideños, entre los que no falta turrón, mazapán o polvorones. Los quesos, bombones y patés también están a la orden del día, además de vinos, cavas, champagne y otros licores. Los embutidos son también indispensables, siendo los ibéricos los más recomendables y sin que pueda faltar el jamón.

El jamón es, sin duda alguna, el rey de la cesta. La llena de alegría y la hace rebosar por sus consideradas dimensiones. Ibérico, Serrano, de Bellota, Gran Reserva, de Cebo o de Bodega… Sin duda, un espectáculo para nuestros sentidos.

Símbolo de gratitud y esfuerzo

No hay mejor manera de dar las gracias por el trabajo desempeñado a lo largo del año. Difícilmente, un empresario puede encontrar mejor forma de expresar el compromiso de un buen trabajador. Tanto sabe quién entrega, como quien la recibe, el valor que posee una cesta navideña. Sin necesidad de palabras, ayuda a fomentar el buen clima empresarial y estrecha vínculos entre jefes y empleados.

Pero, las cestas de navidad son también un recurso muy empleado en otro sinfín de ocasiones y con otros motivos: para clientes especiales, para una fiesta, unos recientes padres o hasta un cumpleaños!!!

Todo toca, si no un Serrano… uno de Bellota

A las cestas de navidad y pagas extra, a modo de aguinaldo, se le han venido sumando otras actuaciones que ya se han convertido en una tradición. Una de ellas, la de incluir un décimo de lotería de Navidad. De un tiempo a esta parte, también se estila sortear una cesta por medio de una rifa en el marco del establecimiento comercial o empresa. Estas rifan existen desde hace mucho tiempo y vienen a ser otra forma de conseguir dinero extra a lo largo de estas fechas. Por decreto, en España, desde 1857, todas las rifas se sortean con números premiados en la Lotería Nacional. Como dato anecdótico, los primeros sorteos de la lotería navideña y del Niño tuvieron lugar en 1812 y 1942, respectivamente.

Entrada escrita por M.J Ortiz

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